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Covid-19, el mundo hoy

En el plano global, misas al aire libre o con número limitado de feligreses, actividades religiosas transmitidas por redes sociales, cuarentenas, restricciones en la circulación, hoteles cerrados, procesiones prohibidas y vedas nocturnas forman parte del paquete de medidas que los países que celebran Semana Santa adoptaron para evitar aglomeraciones que propicien contagios de coronavirus.

Casi sin distinciones, los países con mayoría de población católica se vieron obligados a adoptar restricciones que eviten alimentar el rebrote de contagios, por lo que si la Semana Santa de 2020 fue atípica, al menos habrá servido de experiencia para la de este año, que no será muy distinta.

Italia, por ejemplo, vivirá una Semana Santa en estricto confinamiento, del que solo se puede salir por urgencias o necesidades básicas, y con desplazamientos prohibidos entre regiones.

Aunque el país está dividido por zonas de “colores”, durante el fin de semana de Pascua todo será “zona roja” y habrá cierre nacional del 3 al 5 de abril.

Alemania, en tanto, agudizó sus restricciones del 1 al 5 de abril: comercios cerrados, oficios religiosos cancelados y reuniones y comidas al aire libre prohibidas. Solo funcionarán los negocios de alimentos. Y todos los que lleguen al país deberán hacerse un test PCR.

En América Latina el cuadro es similar, con situaciones más graves, como la de Brasil, donde las autoridades de cada estado deciden sus propias restricciones. Río de Janeiro y San Pablo, tienen sus playas cerradas y solo habilitaron funciones esenciales, y hasta prohibieron alquileres en ciudades cercanas para desalentar los traslados.

Una situación polémica atravesó Chile porque, pese al confinamiento de la mayor parte de la población, la Iglesia advirtió que restringir sus actividades en lugares en fase 2 era “atentar contra la libertad religiosa”, por lo que el Gobierno habilitó misas hasta con 20 feligreses. Fuera de eso, la cuarentena es estricta y el sector de turismo pidió una ayuda extra por las pérdidas de Semana Santa.

Paraguay, por su parte, redujo las ceremonias de culto a un máximo de 20 personas. Sólo se permiten “desplazamientos mínimos e indispensables para la reposición de alimentos, medicamentos y artículos de limpieza”. Hay toque de queda entre las 20 y las 5.